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¡Que venga el Papa Francisco a Colombia!

El Papa Francisco visitará Colombia
del 6 al 10 de Septiembre
El Juego de Tronos nos deja muchas enseñanzas, una de las cuales puede que sea más pertinente hoy en día que nunca antes. Y se preguntarán si vale la pena citar una obra tan popular y reciente en un espacio serio de opinión, para lo cual mi respuesta es sí, por lo general prefiero realizar citas a obras de la cultura popular, a éxitos de artes con poco reconocimiento de sus aportaciones filosóficas, como es el caso de las arte audiovisuales; y es que me parece tedioso y considero que da un aspecto pedante a cualquier escrito, que las personas que se expresen en espacios de opinión citen con grandes elogios a autores, que para ser sinceros no son muy conocidos más allá de los muros de las escuelas en las cuales los estudian. El Juego de Tronos es todo un fenómeno cultural y social; y no es por nada, como buena obra maestra expone la filosofía del autor, su manera de ver el mundo, lo hace de manera hábil y sin hostigar al lector o a la audiencia. Un aspecto destacable de esta obra es el abordaje que el autor (que es católico) hace con respecto a las múltiples religiones de dicho universo ficticio, siendo claro que existe una filosofía perenne, una realidad metafísica que se interpreta de diversas maneras por cada religión de la serie. Existen aspectos fundamentales de dichos credos que son inspirados en las religiones del mundo y en especial en el cristianismo.

De hecho uno de los ejes fundamentales del Juego de Tronos es la lucha entre la Vida y la Muerte, la cual hoy en día vivimos en todo el mundo. No hace falta que haya Caminantes Blancos en nuestro mundo, o que debamos combatir a caballo y con espada, hoy en día las diferentes sociedades viven una lucha implacable entre aquellos que defendemos la vida y los que abogan por favorecer la muerte, promoviendo los abortos, suicidios asistidos y suicidios como tal; una disputa entre los que defendemos la familia y aquellos que buscan corromper esa institución o incluso acabarla; entre los que defendemos la fe y la esperanza y los nihilistas que enseñan que nada tiene sentido, que todo es relativo y que se debe disfrutar todo lo que se pueda, sin ética ni moral alguna, antes de desaparecer. Hoy en día la sociedad entera lucha por la conservación de sus valores y la búsqueda de un futuro próspero, y es esa lucha incesante la que el autor del Juego de Tronos muestra materializada en su obra maestra.

Pero ¿qué tiene esto que ver con la visita del Papa Francisco? ¿Qué tiene que ver esto con la sociedad colombiana, o con cualquiera de nosotros? Antes de dar respuesta a estas preguntas es preciso hacer mis acostumbradas aclaraciones previas a la exposición de mis ideas, y en esta ocasión es algo muy simple: soy católico, con todo lo que eso implica, y católico a secas, porque ese cuento de que hay católicos creyentes y practicantes implicaría que habría aquellos que no son ni lo uno ni lo otro y esos en últimas no son ni católicos ni cristianos, así que para que desgastarse. Y ciertamente esta columna va a versar sobre temas de religión porque el protagonista de la misma, el Papa Francisco, es precisamente la cabeza de la Iglesia y eso nos lleva por terrenos bastante controvertidos, más aún con la visita que ya tenemos encima, quisiera por tanto pedir moderación en sus comentarios, hagamos un debate con respeto. De antemano, muchas gracias.

Desde que el Papa anunciara su visita al país, o incluso antes, cuando puso por condición para visitar el país que los acuerdo de la Habana se implementaran, han surgido una serie de críticas hacia el Sumo Pontífice, es por esto que me dispondré a analizar en primer lugar los argumentos que se exponen contra el Papa Francisco y si son o no veraces, en un segundo momento revisaré el inconformismo por la visita del Papa y sus principales causas reales y por último cerraré el artículo con una reflexión sobre lo que esta división causa en la sociedad y en los movimientos políticos de derecha. Y pues a comenzar que este tema sí que tienen bastante tela para cortar.

Son muchos los argumentos en contra de la visita del Papa, uno de los principales, y ciertamente el que ha dominado la crítica hacia su visita son los costos que este evento le representará al erario público, la verdad es que sí habrá costos elevados, ya El Espectador calcula el costo de la visita en unos 1,5 millones de dólares por día, repartidos entre la Iglesia y el Estado Colombiano, lo cual daría un aproximado de 3 millones de dólares que invertiría el sector público en la visita, algo que suena muy razonable y "barato" para tal acontecimiento, sin embargo Dinero da una visión que a mi parecer es mucho más precisa y más ceñida a la realidad, calculando el monto que el sector público destinará a la visita del Papa en más de 40 mil millones de pesos, una cifra que en un primer momento podría parecer exagerada, estando Colombia en plena desaceleración económica y con un hueco fiscal que apenas se está cerrando con el reciente aumento de impuestos, pero el gasto se justifica con los beneficios previstos, con ingresos calculado por la revista dinero de 57,5 millones de DÓLARES lo que a día de hoy serían unos $168.621’701.000, y esto sin tomar en cuenta a Villavicencio, con un flujo estimado de más de un millón de turistas en estas ciudades, según El Colombiano y Dinero habrá una gran participación de turistas extranjeros, algo que sin lugar a dudas impulsaría el sector hotelero y turístico y en general toda la economía de dichas ciudades; calculándose por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia que para Bogotá habría un incremente de 0,4% de su PIB trimestral debido al evento, lo cual es una cifra impresionante, calculando la revista Dinero que el impacto en la economía Colombiana sería equivalente a que tiene el Super Bowl en Estados Unidos. Y aunque las previsiones en el sector de la hostelería de momento no se están cumpliendo, no deja de ser muy probable que los beneficios que se obtendrán serán enormes, lo cual asegurará el retorno con grandes dividendos la inversión estatal, que según los cálculos ya presentados serían cuatro veces mayores al dinero invertido. Con todo esto, el argumento de que la visita del Papa Francisco es inviable económicamente queda descartado.

El segundo argumento, que generalmente acompaña a este primero, pero que carece de toda validez, es que no somos “dignos” de un evento así, se dice que todo ese dinero debería ir a parar a mercados y agua en la Guajira, a las múltiples obras que requiere el país, y no a un evento de este tipo, este argumento nace del pesimismo y la falta de aprecio hacia el pueblo Colombiano, y aunque por lo general es esbozado por la izquierda colombiana, ha logrado abrirse paso también en los sectores más radicales de la derecha, me hace recordad a auténticos mamertos decir que como Colombia tiene problemas entonces se puede ser vulgar y decir groserías en televisión o cuanta pendejada se les ocurriera, que como somos un país “pobre” entonces no somos digno de nada y no debemos aspirar a nada, este discurso tristemente ha calado en varios pueblos de nuestro país, pueblos que a pesar de contar con regalías para mejorar su calidad de vida han seguido viviendo en la pobreza y el atraso, por no elegir buenos administradores para los cargos públicos, por no controlarlos una vez que han llegado a sus cargos, por encontrar normal que se roben los dineros públicos, considerando a su pueblo y por extensión a sí mismos como poca cosa. Este argumento es insultante e incoherente, si Colombia fuera un país donde no se hiciera nada hasta que sus problemas se solucionaran seríamos un país sin la literatura que nos ha caracterizado, sin triunfos deportivos y sin la rica cultura musical que tenemos, sin la gran calidad de las producciones audiovisuales que nos han dado fama mundial e inspiran a países de la región, y como Nuestro Señor Jesucristo dijo: “No solo de pan vive el hombre”, nuestras tradiciones y cultura son necesarias, los periodistas de Dinero esperan que esta visita disminuya el pesimismo que se cierne sobre nuestra desacelerada economía, y en fin, no nos podemos considerar indignos de un evento trascendental como esta visita papal solo porque hay gente que no considera al pueblo colombiano digno de grandes cosas.

Un último argumento hace referencia a la inconformidad de los grupos no católicos con que se destinen dineros públicos a un acto de este tipo, lo cual en un país de origen católico y con una gran cantidad de personas que profesan el catolicismo es un argumento poco fuerte, además de que el evento se fundamenta en la libertad de credo que siempre ha sido tan importante en las diversas democracias de la historia y no deja de ser una Visita de Estado, con el protocolo que estas implican; también se han gastado bastantes recursos en visitas de otros presidentes, en cumbres regionales y demás "cotidianidades" diplomática pero para esos eventos no ha habido rechazo.

Pero si el inconformismo no procede de todos estos aspectos, cuál es el origen real del rechazo a la visita del Papa, la vedad es que son dos el primer factor hace referencia a un supuesto interés político del Papa Francisco, quien como lo indica BBC Mundo tiene una fama de comunista surgida en la extrema derecha estadounidense, que se reforzó cuando el Papa se opuso a algunas de las propuestas del entonces candidato Donald Trump, dicha visión sobre el sumo pontífice se ha expandido rápidamente entre la extrema derecha del mundo, en especial en América.

Esto desemboca en el segundo factor, pues consideran que estos intereses políticos del Papa que serían según esta teoría de extrema izquierda son los que lo han llevado a dar su apoyo al proceso de paz de la Habana, y que su presencia aquí tiene como fin legitimar los acuerdos rechazados por el pueblo colombiano el 2 de octubre de 2016. Ante eso hay que dar algo de crédito a las afirmaciones pues estas sí son la verdaderas causas del descontento de algunos sectores políticos del país, y es que la intervención inoportuna del Papa en la cual apoyaba a los acuerdos en plena campaña del referendo causó todo tipo de opiniones al respecto, pero no porque alguien apoye el proceso de paz es un comunista. La postura del Papa Francisco dista mucho de ser de extrema izquierda, la verdad es que aunque los analistas políticos insisten en encasillarlo en la izquierda política, esto no es posible, y no es que porque sea un líder religioso no llegue a tener una u otra tendencia política, sino que en el caso particular de de Jorge Mario Bergoglio, él siempre se ha caracterizado por ser “políticamente incorrecto” y más allá de los significados que se le puedan dar a dicha expresión, a lo que realmente me refiero es a que el Papa siempre tiene una serie de exigencias y prioridades que busca y exige sin importar que estén de acuerdo o no con las políticas o ideales defendidos por algún movimiento político, hay que recordar que en Argentina el Papa que por entonces era cardenal se enfrentó por mucho tiempo al gobierno de la ex expresidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien es de una izquierda argentina rancia y peronista, es decir mamerta hasta la médula; es curioso todavía encontrar videos en YouTube subidos en aquella época, en los que se acusa al Papa no de comunista sino de fascista.

¿Qué es lo que busca entonces el Papa Francisco? ¿Por qué apoya un proceso de paz tan cuestionado? La verdad es que el Papa Francisco siempre aboga por el diálogo, la comprensión, la paz y exige esfuerzo de las partes para resolver los conflictos sin recurrir a la violencia, y la verdad es que es todo lo que se espera de un líder religioso, pero a pesar de eso sus intervenciones en favor del diálogo tanto en Colombia como en Venezuela han parecido apoyar regímenes autoritarios, y esto no es culpa del Papa, sino de los regímenes, pues el de Venezuela y en menor medida el de Colombia siguen una tendencia que me parece correcto llamar “La dictadura de la PAZ” cuya mayor expresión se puede ver en la obra de ficción política de distopía muy famosa llamada “Los Juegos del Hambre”, y se caracteriza por convencer a literalmente Todo el Mundo de que el gobierno es el que protege la paz, que todos los abusos cometidos se justifican para alcanzar o mantener la paz, y que cualquiera que se oponga al régimen es un guerrerista y un “enemigo de la paz”, ¿les suena esto de algo? Esa es la imagen que Venezuela vendió a nivel internacional por muchos años y que ya se derrumbó completamente, y es la imagen con la que el mentiroso, y “Jugador de Poker” que es el presidente Santos ha convencido a la comunidad internacional (tristemente incluso al Papa) de que él es “Alguien que lucha por la paz”, así tal cual lo presentan los medios internacionales, de hecho esa máscara solo se le cayó con los resultados del 2 de octubre, pero tras un breve tiempo de sinceridad, producto de la sorpresa del resultado, volvió a sus artimañas, y los medios y comunidad internacional solo reflexionaron sobre los argumentos de la oposición a Santos por menos de una semana; es aun en Colombia poco conocido que hubo por aquel entonces un gran apoyo por parte de las democracias del cono sur, que admiraron cómo el pueblo colombiano no cedió a la presión gubernamental, de la comunidad internacional y de los medios, votando en contra de los acuerdos, pues en aquellos países, durante las dictaduras del siglo XX también sufrieron de presiones similares.

No es que esté completamente a favor de la visita del Papa, me parece desafortunado el origen de esta visita, como a muchos miembros de la oposición colombiana, pero más allá de eso lo que verdaderamente no me agrada es la idea de que toda esa inversión y los beneficios económicos que traerá la visita vayan a parar a unas cuantas ciudades, como siempre pasa en Colombia, pero es comprensible; si bien sería hermoso ver al Papa haciendo peregrinación por la maravillas religiosas de Colombia como el Santuario y "Basílica" de Chiquinquirá, el Santuario y "Basílica" de las Lajas, y la Catedral de Sal, esto sería un reto prácticamente imposible para la logística, viéndose ya una gran dificultad en la logística de la visita en las principales ciudades del país.

Columna escrita por Daniel Cavanzo
Es un gran trabajo concluir una exposición con tantos matices, pero lo mejor es retomar las obras que mencioné, y es que tanto en el Juego de Tronos como en los Juegos del Hambre, la trama muestra como los adversarios de los protagonista logran de una u otra manera que estos pierdan de vista a quién verdaderamente se enfrentan, las diferencias internas se comienzan a expandir y un movimiento fuerte se desmorona con facilidad, la derecha colombiana no se puede permitir eso, como ya lo mencioné, no estoy del todo de acuerdo con esta visita, pero no por eso voy a difamar o atacar a quienes la organizan o la esperan, es preciso tener un grado de tolerancia a las diferentes posturas y no radicalizarse, pero siempre manteniendo puntos de inflexión, valores y convicciones que guíen nuestro discernimiento. El Papa no ha afectado a Colombia, los católicos tampoco, quienes han dado ministerios a ateos que promueven la muerte como un derecho fundamental, o a la ideología de género, que corrompe la identidad de los niños y la familia desde la escuela, son quienes con cinismo pretenden mejorarse la imagen tan justamente desfavorable que tienen aprovechándose del carisma del Papa Francisco.

¡Que venga el Papa Francisco a Colombia! Este país se lo merece en los tiempos de crisis que corren y después de tanto sufrimiento, tengamos un momento de reflexión espiritual, pero no le comamos cuento a Santos y su pésimo Gobierno, el próximo año votaremos por quienes en verdad defiendan la vida, la cultura y la familia; este año abramos los brazos y los corazones al Santo Padre.

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