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| El Papa Francisco visitará Colombia del 6 al 10 de Septiembre |
De hecho uno de los
ejes fundamentales del Juego de Tronos es la lucha entre la Vida y la Muerte,
la cual hoy en día vivimos en todo el mundo. No hace falta que haya
Caminantes Blancos en nuestro mundo, o que debamos combatir a caballo y con
espada, hoy en día las diferentes sociedades viven una lucha implacable entre
aquellos que defendemos la vida y los que abogan por favorecer la muerte, promoviendo los abortos, suicidios asistidos y suicidios como tal; una disputa entre los
que defendemos la familia y aquellos que buscan corromper esa institución o
incluso acabarla; entre los que defendemos la fe y la esperanza y los
nihilistas que enseñan que nada tiene sentido, que todo es relativo y que se
debe disfrutar todo lo que se pueda, sin ética ni moral alguna, antes de desaparecer. Hoy en día la sociedad entera lucha por la conservación de sus valores
y la búsqueda de un futuro próspero, y es esa lucha incesante la que el
autor del Juego de Tronos muestra materializada en su obra maestra.
Pero ¿qué tiene esto que ver con la visita del Papa
Francisco? ¿Qué tiene que ver esto con la sociedad colombiana, o con cualquiera
de nosotros? Antes de dar respuesta a estas preguntas es preciso hacer mis
acostumbradas aclaraciones previas a la exposición de mis ideas, y en esta
ocasión es algo muy simple: soy católico, con todo lo que eso implica, y católico
a secas, porque ese cuento de que hay católicos creyentes y practicantes implicaría
que habría aquellos que no son ni lo uno ni lo otro y esos en últimas no son ni
católicos ni cristianos, así que para que desgastarse. Y ciertamente esta
columna va a versar sobre temas de religión porque el protagonista de la misma,
el Papa Francisco, es precisamente la cabeza de la Iglesia y eso nos lleva por
terrenos bastante controvertidos, más aún con la visita que ya tenemos encima, quisiera por tanto pedir moderación en sus comentarios, hagamos un debate con respeto. De antemano, muchas gracias.
Desde que el Papa anunciara su visita al país, o incluso
antes, cuando puso por condición para visitar el país que los acuerdo de la
Habana se implementaran, han surgido una serie de críticas hacia el Sumo
Pontífice, es por esto que me dispondré a analizar en primer lugar los
argumentos que se exponen contra el Papa Francisco y si son o no veraces, en un
segundo momento revisaré el inconformismo por la visita del Papa y sus
principales causas reales y por último cerraré el artículo con una reflexión
sobre lo que esta división causa en la sociedad y en los movimientos políticos
de derecha. Y pues a comenzar que este tema sí que tienen bastante tela para
cortar.
Son muchos los argumentos en contra de la visita del Papa,
uno de los principales, y ciertamente el que ha dominado la crítica hacia su
visita son los costos que este evento le representará al erario público, la
verdad es que sí habrá costos elevados, ya El Espectador calcula el costo de la
visita en unos 1,5 millones de dólares por día, repartidos entre la Iglesia y
el Estado Colombiano, lo cual daría un aproximado de 3 millones de dólares que
invertiría el sector público en la visita, algo que suena muy razonable y "barato" para tal acontecimiento, sin embargo Dinero da una visión que a mi
parecer es mucho más precisa y más ceñida a la realidad, calculando el monto
que el sector público destinará a la visita del Papa en más de 40 mil millones de
pesos, una cifra que en un primer momento podría parecer exagerada, estando
Colombia en plena desaceleración económica y con un hueco fiscal que apenas se
está cerrando con el reciente aumento de impuestos, pero el gasto se justifica con los beneficios previstos, con
ingresos calculado por la revista dinero de 57,5 millones de DÓLARES lo que a
día de hoy serían unos $168.621’701.000, y esto sin tomar en cuenta a
Villavicencio, con un flujo estimado de más de un millón de turistas en estas
ciudades, según El Colombiano y Dinero habrá una gran
participación de turistas extranjeros, algo que sin lugar a dudas impulsaría el
sector hotelero y turístico y en general toda la economía de dichas ciudades;
calculándose por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia que para Bogotá
habría un incremente de 0,4% de su PIB trimestral debido al evento, lo cual es
una cifra impresionante, calculando la revista Dinero que el impacto en la
economía Colombiana sería equivalente a que tiene el Super Bowl en Estados Unidos. Y aunque las previsiones en el sector
de la hostelería de momento no se están cumpliendo, no deja de ser muy probable
que los beneficios que se obtendrán serán enormes, lo cual asegurará el retorno con grandes dividendos la
inversión estatal, que según los cálculos ya presentados serían cuatro veces mayores al dinero invertido. Con todo esto, el argumento de que la visita del Papa
Francisco es inviable económicamente queda descartado.
El segundo argumento, que generalmente acompaña a este
primero, pero que carece de toda validez, es que no somos “dignos” de un evento
así, se dice que todo ese dinero debería ir a parar a mercados y agua en la
Guajira, a las múltiples obras que requiere el país, y no a un evento de este
tipo, este argumento nace del pesimismo y la falta de aprecio hacia el pueblo
Colombiano, y aunque por lo general es esbozado por la izquierda colombiana, ha
logrado abrirse paso también en los sectores más radicales de la derecha, me
hace recordad a auténticos mamertos decir que como Colombia tiene problemas
entonces se puede ser vulgar y decir groserías en televisión o cuanta pendejada
se les ocurriera, que como somos un país “pobre” entonces no somos digno de
nada y no debemos aspirar a nada, este discurso tristemente ha calado en varios
pueblos de nuestro país, pueblos que a pesar de contar con regalías para
mejorar su calidad de vida han seguido viviendo en la pobreza y el atraso, por
no elegir buenos administradores para los cargos públicos, por no controlarlos
una vez que han llegado a sus cargos, por encontrar normal que se roben los
dineros públicos, considerando a su pueblo y por extensión a sí mismos como
poca cosa. Este argumento es insultante e incoherente, si Colombia fuera un
país donde no se hiciera nada hasta que sus problemas se solucionaran seríamos
un país sin la literatura que nos ha caracterizado, sin triunfos deportivos y
sin la rica cultura musical que tenemos, sin la gran calidad de las
producciones audiovisuales que nos han dado fama mundial e inspiran a países de
la región, y como Nuestro Señor Jesucristo dijo: “No solo de pan vive el
hombre”, nuestras tradiciones y cultura son necesarias, los periodistas de
Dinero esperan que esta visita disminuya el pesimismo que se cierne sobre
nuestra desacelerada economía, y en fin, no nos podemos considerar indignos de
un evento trascendental como esta visita papal solo porque hay gente que no
considera al pueblo colombiano digno de grandes cosas.
Un último argumento hace referencia a la inconformidad de
los grupos no católicos con que se destinen dineros públicos a un acto de este
tipo, lo cual en un país de origen católico y con una gran cantidad de personas
que profesan el catolicismo es un argumento poco fuerte, además de que el
evento se fundamenta en la libertad de credo que siempre ha sido tan importante
en las diversas democracias de la historia y no deja de ser una Visita de Estado, con el protocolo que estas implican; también se han gastado bastantes recursos en visitas de otros presidentes, en cumbres regionales y demás "cotidianidades" diplomática pero para esos eventos no ha habido rechazo.
Pero si el inconformismo no procede de todos estos aspectos,
cuál es el origen real del rechazo a la visita del Papa, la vedad es que son
dos el primer factor hace referencia a un supuesto interés político del Papa Francisco, quien como lo indica BBC Mundo tiene una fama de comunista surgida en la extrema
derecha estadounidense, que se reforzó cuando el Papa se opuso a algunas de las propuestas del
entonces candidato Donald Trump, dicha visión sobre el sumo pontífice se ha
expandido rápidamente entre la extrema derecha del mundo, en especial en
América.
Esto desemboca en el segundo factor, pues consideran que estos intereses políticos del Papa que serían según esta teoría de extrema izquierda son los que lo han llevado a dar su apoyo al proceso de paz de la Habana, y que su presencia aquí tiene como fin legitimar los acuerdos rechazados por el pueblo colombiano el 2 de octubre de 2016. Ante eso hay que dar algo de crédito a las afirmaciones pues estas sí son la verdaderas causas del descontento de algunos sectores políticos del país, y es que la intervención inoportuna del Papa en la cual apoyaba a los acuerdos en plena campaña del referendo causó todo tipo de opiniones al respecto, pero no porque alguien apoye el proceso de paz es un comunista. La postura del Papa Francisco dista mucho de ser de extrema izquierda, la verdad es que aunque los analistas políticos insisten en encasillarlo en la izquierda política, esto no es posible, y no es que porque sea un líder religioso no llegue a tener una u otra tendencia política, sino que en el caso particular de de Jorge Mario Bergoglio, él siempre se ha caracterizado por ser “políticamente incorrecto” y más allá de los significados que se le puedan dar a dicha expresión, a lo que realmente me refiero es a que el Papa siempre tiene una serie de exigencias y prioridades que busca y exige sin importar que estén de acuerdo o no con las políticas o ideales defendidos por algún movimiento político, hay que recordar que en Argentina el Papa que por entonces era cardenal se enfrentó por mucho tiempo al gobierno de la ex expresidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien es de una izquierda argentina rancia y peronista, es decir mamerta hasta la médula; es curioso todavía encontrar videos en YouTube subidos en aquella época, en los que se acusa al Papa no de comunista sino de fascista.
Esto desemboca en el segundo factor, pues consideran que estos intereses políticos del Papa que serían según esta teoría de extrema izquierda son los que lo han llevado a dar su apoyo al proceso de paz de la Habana, y que su presencia aquí tiene como fin legitimar los acuerdos rechazados por el pueblo colombiano el 2 de octubre de 2016. Ante eso hay que dar algo de crédito a las afirmaciones pues estas sí son la verdaderas causas del descontento de algunos sectores políticos del país, y es que la intervención inoportuna del Papa en la cual apoyaba a los acuerdos en plena campaña del referendo causó todo tipo de opiniones al respecto, pero no porque alguien apoye el proceso de paz es un comunista. La postura del Papa Francisco dista mucho de ser de extrema izquierda, la verdad es que aunque los analistas políticos insisten en encasillarlo en la izquierda política, esto no es posible, y no es que porque sea un líder religioso no llegue a tener una u otra tendencia política, sino que en el caso particular de de Jorge Mario Bergoglio, él siempre se ha caracterizado por ser “políticamente incorrecto” y más allá de los significados que se le puedan dar a dicha expresión, a lo que realmente me refiero es a que el Papa siempre tiene una serie de exigencias y prioridades que busca y exige sin importar que estén de acuerdo o no con las políticas o ideales defendidos por algún movimiento político, hay que recordar que en Argentina el Papa que por entonces era cardenal se enfrentó por mucho tiempo al gobierno de la ex expresidente de Argentina Cristina Fernández de Kirchner, quien es de una izquierda argentina rancia y peronista, es decir mamerta hasta la médula; es curioso todavía encontrar videos en YouTube subidos en aquella época, en los que se acusa al Papa no de comunista sino de fascista.
¿Qué es lo que busca entonces el Papa Francisco? ¿Por qué
apoya un proceso de paz tan cuestionado? La verdad es que el Papa Francisco
siempre aboga por el diálogo, la comprensión, la paz y exige esfuerzo de las
partes para resolver los conflictos sin recurrir a la violencia, y la verdad es
que es todo lo que se espera de un líder religioso, pero a pesar de eso sus
intervenciones en favor del diálogo tanto en Colombia como en Venezuela han
parecido apoyar regímenes autoritarios, y esto no es culpa del Papa, sino de
los regímenes, pues el de Venezuela y en menor medida el de Colombia siguen una
tendencia que me parece correcto llamar “La dictadura de la PAZ” cuya mayor
expresión se puede ver en la obra de ficción política de distopía muy famosa
llamada “Los Juegos del Hambre”, y se caracteriza por convencer a literalmente
Todo el Mundo de que el gobierno es el que protege la paz, que todos los abusos
cometidos se justifican para alcanzar o mantener la paz, y que cualquiera que
se oponga al régimen es un guerrerista y un “enemigo de la paz”, ¿les suena esto de
algo? Esa es la imagen que Venezuela vendió a nivel internacional por muchos
años y que ya se derrumbó completamente, y es la imagen con la que el
mentiroso, y “Jugador de Poker” que es el presidente Santos ha convencido a la comunidad
internacional (tristemente incluso al Papa) de que él es “Alguien que lucha por
la paz”, así tal cual lo presentan los medios internacionales, de hecho esa
máscara solo se le cayó con los resultados del 2 de octubre, pero tras un
breve tiempo de sinceridad, producto de la sorpresa del resultado, volvió a sus
artimañas, y los medios y comunidad internacional solo reflexionaron sobre los
argumentos de la oposición a Santos por menos de una semana; es aun en Colombia poco conocido que hubo por aquel entonces un gran apoyo
por parte de las democracias del cono sur, que admiraron cómo el pueblo
colombiano no cedió a la presión gubernamental, de la comunidad internacional y de los medios, votando en contra de los acuerdos, pues en aquellos países, durante las dictaduras del siglo XX también sufrieron de presiones similares.
No es que esté completamente a favor de la visita del Papa,
me parece desafortunado el origen de esta visita, como a muchos miembros de la
oposición colombiana, pero más allá de eso lo que verdaderamente no me agrada es la idea de que toda esa
inversión y los beneficios económicos que traerá la visita vayan a parar a unas cuantas ciudades, como
siempre pasa en Colombia, pero es comprensible; si bien sería hermoso ver al
Papa haciendo peregrinación por la maravillas religiosas de Colombia como el
Santuario y "Basílica" de Chiquinquirá, el Santuario y "Basílica" de las Lajas, y
la Catedral de Sal, esto sería un reto prácticamente imposible para la
logística, viéndose ya una gran dificultad en la logística de la visita en las
principales ciudades del país.
| Columna escrita por Daniel Cavanzo |
¡Que venga el Papa
Francisco a Colombia! Este país se lo merece en los tiempos de crisis que
corren y después de tanto sufrimiento, tengamos un momento de reflexión
espiritual, pero no le comamos cuento a Santos y su pésimo Gobierno, el próximo
año votaremos por quienes en verdad defiendan la vida, la cultura y la familia;
este año abramos los brazos y los corazones al Santo Padre.
Medios consultados y mencionados:
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