Son muchas las
preguntas que quedan tras el vergonzoso acto que protagonizó Mockus en el Congreso,
que más que ser un acto propio de un senador fue un espectáculo que cuadra
perfecto en un guion para Bart Simpson que dicho sea de paso es la
representación caricaturesca del niño gringo gamberro. En esta ocasión simplemente
quisiera enunciar las principales dudas que quedan tras este bochornoso evento
para luego hacer un corto análisis del contexto que definirá qué consecuencias
tendrá este absurdo:
| Nota de opinión escrita por Daniel Cavanzo |
¿Está Mockus en condiciones mentales para ejercer su cargo como senador?
Una cosa es hacer ese show en la Nacional de la cual era
rector, algo que no deja de ser preocupante, pero hacerlo ante el Congreso,
poco después de haberse juramentado en el primer cargo nacional que ejerce, en
un recinto donde se encontraban reunidos los representantes políticos de todos
los ciudadanos colombianos, con sus familiares e hijos y con trasmisión
televisiva, es una situación que no puede más que dejar cuestionamientos sobre
su estado mental.
¿Es este el tan mentado ejemplo de la “cultura ciudadana", el “ciudadano ejemplar” que es puesto en un pedestal por sus seguidores?
Y finalmente una duda que creo, recorre todo el país: ¿Qué consecuencias tendrá este vergonzoso y gravísimo acto?
Es claro que la acción de bajarse los pantalones en público es
un acto que con justa razón le representaría a cualquier ciudadano colombiano problemas importantes con la policía además de una tacha en la sociedad, siendo una conducta incluida en el Nuevo Código de Policía donde se le denomina como uno de los “Comportamientos que afectan la tranquilidad y
relaciones respetuosas de las personas. … y por lo tanto no deben efectuarse”.
Pero hay que recordar que este caso tiene muchos agravantes pues fue protagonizado por un
senador, una persona que ostenta uno de los cargos más importantes del Estado a
nivel nacional y de los que se espera sean por lo menos en su vida pública un
ejemplo para los colombianos, se dio en un recinto donde existe un estrictísimo
código de comportamiento, además de haber ocurrido en plena festividad
nacional, en un acto televisado y con asistencia de menores, más que una chanza para los políticos fue
un insulto, esta vez no solo para sus conciudadanos capitalinos, sino para toda
Colombia.
Hay que reconocer que Colombia es un país dónde aun es difícil
que los ciudadanos obedezcan las normas de convivencia sociales, algo que ha
mejorado mucho tras el esfuerzo pedagógico hechos con el nuevo código de
policía por parte de las autoridades civiles y policiales para mejorar la
convivencia, con este contexto cultural queda
muy mal que una autoridad civil y política de semejante nivel, que se muestra
así mismo y por parte de sus aliados como un líder de la sociedad colombiana y
un ejemplo de cultura ciudadana incumpla las normas del código de policía en un
acto de tal importancia y cubrimiento en nuestro país.
¿Cómo quedan las cosas?
La verdad ya no se tienen esperanzas de que a Antanas
Mockus se le sancione, ya se vio en el proceso de pérdida de investidura y
nulidad de elección por ser representante legal de la entidad Corpovisionarios
que contrató con el Estado en un periodo que por las normas vigentes lo inhabilitaba
para elegirse como congresista, después de la decisión claramente política del
Consejo Nacional Electoral este proceso acaba de pasar al Consejo de Estado,
donde no se tiene mucha certeza de que se vaya a fallar esa nulidad, y es que a
Mockus le bastó con “hacerse el loco” con respecto a su responsabilidad con la contratación estatal hecha por parte de su fundación, y que durante todo el gobierno Santos ha demostrado ser su especialidad,
en otros casos como el del suspendido alcalde de Cartagena Quinto Guerra también fueron los tribunales quienes tuvieron que corregir y reversar las
decisiones del Consejo Nacional Electoral, sin embargo y como lo mostraré a continuación en este caso los medios han sido
mucho más benevolentes y no se han apurado a exigir el fallo en contra de ese
cuestionable acto.
Y es que precisamente una vez ocurrió el cuestionado evento
de la bajada de pantalones, salieron personajes del partido Verde como la misma
Claudia López y Opinadores afines a ese partido que llenan los medios de
comunicación, a tratar de restarle
importancia a lo ocurrido, trayendo a colación el pésimo legado de Jaime Garzón
cuando insinuaba que en este país no se puede ser “decente” hasta que todos los
problemas no se hayan solucionado. Y puede que ganen este pulso
disciplinario, pues debido a múltiples decisiones judiciales muy cuestionables,
hoy en día es complicado hacer cumplir normas de comportamiento a nivel
nacional, incluso si son justificadas y necesarias (pero por razones de espacio
y estructura, es necesario dejar para otro artículo este extenso tema).
En conclusión la impresión que queda es que el partido
Alianza Verde ha mostrado ser un experto en evadir responsabilidades legales a
punta de tecnicismos como ya lo hicieron en el pasado Claudia López y Angélica
Lozano al evadir las normas antinepotismo y como lo espera hacer en el futuro
la misma Claudia López al modificar a su acomodo las normas de injuria y
calumnia que ella tanto incumple; En este caso lo hace Antanas Mockus tanto con
las normas de control de contratación con el Estado, como con el acto obsceno
que quiere hacer pasar por una manera legítima de protestar; ya con esto
empieza a quedar en entredicho la imagen de “anticorrupción y promotor de la
Cultura Ciudadana” de Mockus y su partido, llevando ya a cuestas múltiples
escándalos. Pero en cuanto a la bajada de patalones existe una pequeña
posibilidad de que este caso no quede como un chiste de mal gusto, pues no solo
es una situación que aparece en el Nuevo Código de Policía, sino que también se contempla en el Código Disciplinario del Congresista y si la Comisión de Ética del Congreso aplica lo allí establecido, Mockus será suspendido de su cargo entre 10 y 180 días,
habrá que esperar a ver si en esta ocasión Antanas Mockus tendrá que asumir
consecuencias por su actuación o seguirá evadiendo sus responsabilidades al
mejor estilo del “Ciudadano Ejemplar” que promueven los movimientos libertarios de corte urbano y
la izquierda del país.



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