Desde el año pasado (2017) cuando este sitio comenzó a
publicar regularmente, hemos reportado en total tres derrumbes en la vía entre
San José de Suaita y Guadalupe, todos ellos han obedecido a desprendimientos de
rocas con mayor o menor magnitud en la ladera de La Meseta, sector natural
conocido popularmente como La Peña, el último de estos aludes ocurrió el pasado
Domingo 14 de octubre de 2018, y prendió las alarmas debido a que tuvo lugar en
un sector mucho más habitado de lo común en este tipo de desastres naturales. Los
cuestionamientos han comenzado a surgir en la comunidad y van desde las causas
del incremento de la Remoción de Masa de La Meseta hasta el riesgo en que
pueden estar los habitantes que viven en el sector de la ladera, a continuación
se expondrán estos factores y se pondrán en contexto para su mejor comprensión.
El último deslizamiento
El Domingo 14 de octubre de 2018 a las 18:50 los habitantes
del sector aledaño a la Cascada de los Caballeros se estremecieron debido a un
gran estruendo, que algunos testigos han afirmado se debió a un rayo que según
ellos impactó la ladera de La Meseta, afectando equipos eléctricos en las
inmediaciones y causando, según estas versiones, el desprendimiento de rocas
que se observó, en cuestión de minutos los miembros de la comunidad
reaccionaron y comenzaron a atender la emergencia dando aviso inmediato a las
autoridades de policía del corregimiento de San José de Suaita a cuya jurisdicción
pertenece este sector; ya para las 20:45 los uniformados hicieron presencia en
el sector y acordonaron la vía, para evitar accidentes. El saldo en general fue
un predio agrícola arrasado y otro predio de residencia rural resultó afectado
en menor medida, corriendo con la suerte de que para el momento en que ocurrió
el desprendimiento no había personas en ninguno de los dos predios,
encontrándose solo los animales domésticos de los propietarios. El día
siguiente, lunes 15 de octubre, algunos conductores de automotores, que no
fueron informados, se encontraron con el bloqueo total de la vía, con lo que no
pudieron realizar sus recorridos cotidianos, en horas de la mañana se hizo
presente la maquinaria enviada por la administración municipal que empezó las
labores de remoción del material que bloqueaba la carretera, es en este momento
cuando se registran las primeras imágenes por parte de habitantes de la
localidad, las cuales fueron difundidas por redes sociales, generando la discusión
sobre las causas del evento, la vía quedó con paso parcial, según algunos
vecinos por problemas técnicos de la maquinaria que le impidió completar sus
labores, al día siguiente, martes 16 de octubre en horas de la mañana, se
concluye el despeje de la vía y se da paso total, el miércoles en horas de la
tarde, se realiza una eucaristía en el sector, con la participación de los
vecinos.
Riesgo para la comunidad
Estos hechos ameritan discutir el riesgo por deslizamientos
en el corregimiento, lo cual no es nada nuevo ni sorprendente, pero el
desarrollo de esta temática se encuentra con la dificultad de que no se ha difundido
información actualizada sobre la Estrategia Municipal para la Respuesta a Emergencias
(EMRE) y tampoco del Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) del municipio de
Suaita, para cuya actualización y ajuste se firmó el 2017 un contrato por valor
de $500’000.000, a pesar de lo cual la ciudadanía no tiene fácil acceso a estos
documentos de interés público. Esto nos deja con el desactualizado EOT municipal
de 2003 y el Plan Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres (PDGRD)
de la vigencia 2016 – 2019 publicado por la Unidad Nacional para la
Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), que vendría a ser el documento oficial
más pertinente, aunque su calidad gráfica deja mucho que desear.
Con la información de dichos documentos se puede determinar
que las características geográficas particulares de la subregión de la Cuenca
Media del Río Suárez, y en especial su típica geografía montañosa muy
pronunciada son un factor protector contra riesgos como las inundaciones, pero en
contraposición las mismas características predisponen a desastres típicos,
teniéndose que los principales riesgos presentes a nivel subregional y local lo
representan en primer lugar la Remoción de Masa, es decir el proceso de erosión
de laderas que puede presentarse en forma de derrumbes y del consecuente
Arrastre de Suelo, esto se acentúa por los otros riesgos a los que los estudios
técnicos indican que está expuesta la región: lluvias torrenciales, vendavales
y crecidas de afluentes, además de la sequía y desertificación, ésta última
debido al rápido drenaje de aguas, que es un factor poco relevante en este caso en
particular.
La responsabilidad de prever y prevenir dichos riesgos mitigando sus posibles consecuencias recae sobre el Municipio con asistencia de las entidades especializadas en materias de ambiente y atención a desastres, como las Corporaciones Autónomas Regionales, aunque la baja visibilidad y presencia en el corregimiento tanto de las instituciones municipales, especialmente en este caso el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres, así como de las entidades expertas como la CAS, deja preguntas abiertas como ¿cuál es el nivel de riesgo real del sector afectado? Y ¿qué se está haciendo para evitar desastre mayores?
Causas del incremento de estos desastres naturales
La polémica se ha abierto por parte de los líderes
ecologistas de la comunidad principalmente con respecto al considerable
incremento de los desastres naturales en la región. En esta discusión existen dos líneas de debate
bien diferenciadas:
En primer lugar
se tiene una línea muy etérea y cuya naturaleza es transversal a todas las
discusiones sobre Preservación del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, se
trata de la influencia que el cambio climático tiene en estos fenómenos. Dado
que esta temática en muy difícil de aterrizar, lo mejor es limitar esta sección
a dar claridad sobre algunos aspectos relevantes: Para comenzar es hasta cierto
punto incorrecto hablar de Cambio Climático a secas, pues el cambio climático en sí es un proceso natural, y lo que se ha
presentado en las últimas décadas ha sido una desmedida aceleración en dicho
cambio natural como consecuencia de la contaminación y otros factores producto
de la actividad humana; de hecho en un primer momento se podría llegar a
afirmar que este cambio en el clima y especialmente el incremento de las
precipitaciones es la principal causa de este aumento de los desastres
naturales en la región; pero cuando se analiza el contexto histórico, la
validez de este argumento no queda del todo clara, de hecho en muchos casos a nivel local aún no se
cuenta con datos suficiente para caracterizar el clima, mucho menos para
registrar su cambio, y sobre todo se debe considerar que nuestro continente se
ha caracterizado desde épocas precolombinas por una típica alternancia entre
periodos de intensas lluvias y de prolongadas y fuerte sequías, al igual
que ocurre en Oceanía y principalmente en Australia, lo cual se debe a la
influencia del Océano Pacífico en el clima de los continentes que lo rodean;
estas variaciones en el clima hoy en día se conocen como los Fenómenos del Niño
y de la Niña, y los historiadores consideran que afectaron a las culturas
nativas desde antes de que llegaran los colonos europeos. Por tanto queda en
entre dicho que el cambio climático acelerado sea la causa final de los
prolongados e intensos periodos de lluvia de los últimos años que aumentan
considerablemente el número de deslizamientos.
El tema es muy amplio y a pesar
del interés que existe por parte de Tezaŭron en la conservación ambiental y el
desarrollo sostenible, la verdad es que esta no es una publicación técnica centrada
en esta temática, así que se recomienda la consulta en revistas especializadas
donde se puede encontrar amplia información al respecto.
La segunda línea
de esta discusión hace referencia a los cuestionamientos del sector ecologista
de la comunidad sobre los efectos que tienen las actividades de los propietarios
de predios ubicados en sectores geográficos del corregimiento, estratégicos para
el equilibrio ambiental, en especial los predios de La Meseta, y los que se
encuentran alrededor de las principales corrientes de agua locales, a
continuación una breve explicación de los aspectos fundamentales de esta discusión que si bien comenzó como un
tema de conservación con fuertes críticas a la supuesta deforestación de La
Montaña en predios de la Fundación San Cipriano a este debate ahora se ha
sumado la defensa de los intereses de la creciente industria del turismo y la
necesidad de que sus actividades sean sostenibles.
Es necesario recordar que el centro de este debate se centra actualmente en la adecuación de El Mirador, que implicó rozar (despejar de vegetación) un terreno destinado cotidianamente al cultivo de caña pero con gran abundancia de flora autóctona, este hecho cobró relevancia porque el terreno se ubica justo en uno de los flancos más visibles de la Cascada de los Caballero, el emblema por excelencia de San José de Suaita, por lo que la imagen del terreno del mirador llegó incluso a tener un espacio en la publicación impresa de Vanguardia Liberal donde se denunciaba la supuesta deforestación del terreno. A esta amplia discusión también hay que sumarle la presunta mala gestión de las aguas de varios propietarios y por supuesto los inconvenientes en la zona baja de la Quebrada de la Vega en donde los dueños de los predios han llegado a impedir el acceso a sitios turísticos de larga tradición. Hasta ahora se comienza a desarrollar este complejo debate, que cuenta como es costumbre con la típica pasividad de las autoridades municipales.
En conclusión, tras este nuevo alud las alarmas están
prendidas, principalmente por el aparente aumento en la frecuencia de los
deslizamientos, que tiene su causa directa en los intensos periodos de lluvia de
los últimos años, al parecer intensificados por la aceleración del cambio
climático. Aunque hay que recortar que a lo largo de la historia de la
localidad ya se han presentado varios desprendimiento de rocas destacando el
que probablemente fue el origen de la Piedra del Reloj y es especialmente
representativo el alud que destrozó el hospital antiguo y por el cual se
construyó la Cruz en La Peña, pues la imagen de la Eucaristía celebrada el día
miércoles parece replicar lo ocurrido décadas atrás, y evoca los testimonios de
vecinos del lugar, al afirmar que fue un Milagro que ni siquiera los animales
domésticos resultaran heridos a pesar de estar en los predios afectados. Pero más allá del cambio climático la
verdad es que el riesgo crece porque está aumentando el número de viviendas
rurales en lugares donde antes solo había predios agrícolas, que eran los
únicos afectados por los deslizamientos.
| Reportaje realizado por Daniel Cavanzo |


Comentarios
Publicar un comentario